Arturo, el concejal número 28

  • Necrológica publicada hoy en La Nueva España, dedicada por José María Pérez a Arturo González, incondicional de las sesiones municipales, que falleció el pasado lunes

Se nos fue Arturo. Se nos fue el concejal número 28. Se nos fue quien durante más de tres décadas asistió, desde la bancada del público, a todas y cada una de las sesiones del Pleno municipal. Nunca faltaba a su cita, una vez al mes, porque a este jubilado de la siderurgia le encantaba la política y seguía con gran atención la actualidad municipal, pese a no militar en ningún partido político.

“Siempre me gustaron los debates, la controversia”, reconocía él mismo en La Nueva España, y vaya que si le gustaban, yo doy fe de ello. Recuerdo como si fuera ayer aquellas sesiones plenarias que Arturo seguía sin perder detalle, atento siempre a la discusión, con un interés que se acrecentaba conforme el tono iba elevándose.

Él escuchaba las intervenciones para entender los argumentos de unos y otros, pero hacía algo más, porque al final de cada Pleno siempre se acercaba para darte su opinión sobre lo que habías dicho, cómo lo habías dicho o para ponerle nota a tu intervención.

Así era Arturo, tan claro como directo. No se casaba con nadie, ni nos reía las gracias a ninguno de los concejales, fuésemos del signo político que fuésemos. Él te transmitía su opinión, siempre sincera y con absoluto respeto, con la educación de quien entiende que hay muchas formas de mirar el mundo, aceptando de antemano que su posición no tenía por qué ser necesariamente la más adecuada.

Arturo era un gran paisano, “de los que se visten por los pies”, me decía su yerno. Era de esas personas que te inspiran confianza por su forma ser y actuar, de las que no se amedrentan ante nada, de las que se comprometen y dan la cara por aquellas causas que estiman justas.

En Gijón le vamos a echar mucho de menos.