Moción de censura

  • Artículo del concejal, César González, publicado hoy en La Nueva España

Cada cierto tiempo se suscita en nuestra ciudad el debate sobre una posible moción de censura en el Ayuntamiento de Gijón. Cualquiera podría pensar que ese escenario es lógico a tenor del equilibrio de fuerzas existente en el consistorio, donde la suma de PSOE (7), Podemos (6) e IU (2) da como resultado 15 concejales en un Salón de Plenos donde nos sentamos 27. Una mayoría de izquierdas holgada que posibilitaría algo similar a lo que se bautizó como “gobierno a la valenciana” en la región levantina.

Llegados al ecuador del mandato todos los grupos políticos hemos valorado la acción del gobierno y todos coincidimos en la atonía e incapacidad de gestión del equipo de Moriyón. Hecho el balance, la pregunta es obvia: ¿Por qué esa mayoría de izquierdas no se pone de acuerdo para desalojar de la Alcaldía a la derecha casquista?

La respuesta es tan obvia como la pregunta. Ahora, igual que hace dos años, Podemos no quiere. Pudieron, pero ni quisieron, ni quieren, pues entienden que eso hubiera fortalecido al PSOE y porque fueron incapaces de asumir un resultado electoral donde los socialistas obtuvimos 6.000 votos más, un 20 % más de apoyos que la formación morada.

Y hago esta afirmación desde el lamento, ya que un servidor era de los que pensaba hace dos años que no debería ser tan difícil llegar a un acuerdo cuando los tres grupos de la izquierda, ya entonces, hacíamos una valoración negativa del gobierno casquista y cuando en los programas electorales no había, ni mucho menos, diferencias insalvables. Es más, confieso que era de los que pensaba que, después del 13 de junio de 2015, el día a día municipal iba  a contribuir a acercar posturas y que la posibilidad de una moción de censura no sería descabellada. Me equivoqué. Lo reconozco.

Me equivoqué porque, al margen de acusaciones sin fundamento dirigidas a nuestro candidato y a nuestra organización, la evidencia de los hechos es que Podemos ha estado muy cómodo en el papel de sostén del gobierno de Moriyón. No hubo problema en votar a favor de un PGO que, errores de tramitación aparte, apuesta por un urbanismo de chalés, ni hubo problema en facilitar la aprobación del presupuesto de 2017. Pero tampoco han tenido problema en permitir la paralización de los planes de empleo (en Oviedo nos acaban de demostrar que no era necesario parar), en amparar una política social basada en la beneficencia (era el programa de Foro el que hablaba de las ayudas finalistas acordadas con Podemos e IU) o en apoyar el capricho cultural de los casquistas, el Arco Atlántico.

Pero llegados a mitad del mandato, no sólo se hace balance de lo ocurrido, se ve más cerca, a menos de dos años, la próxima cita electoral y aparecer en la foto con la derecha de toda la vida no es muy aconsejable. Según dicen, hay una parte de Podemos que ha reparado en ello y parece maniobrar para tratar de redimir a la formación morada del pecado original.

Lo que no es original es la vía. Se sigue considerando que los socialistas no pueden encabezar ese gobierno alternativo y que, pese a ser la fuerza más votada, debemos prestar nuestro apoyo a otros porque Podemos e IU juntos suman más concejales. Alguien olvida que Podemos e IU no fueron unidos y de que en las elecciones generales de 2016 Unidos Podemos obtuvo menos votos que Podemos en solitario seis meses antes. En política uno más uno no siempre son dos.

Nadie cuestionó que el “gobierno a la valenciana” fuera liderado por los socialistas, aunque la suma de Compromís y Podemos fuera mayor. Incluso Pablo Iglesias, antes de presentar su moción de censura, llegó a plantear su retirada si el PSOE daba el paso al ser el grupo con más diputados. Vamos, que en Gijón, donde la suma da, somos inflexibles, mientras que en Madrid, donde no dan los números, somos generosos. Todo un juego de trileros.

Sea por una cuestión estratégica, sea por una batalla interna de Podemos, lo que no existe es un interés real. Es evidente. Igual de evidente que nuestro sitio hasta 2019 es la oposición, la única oposición real en al gobierno de Moriyón. Mientras tanto, trabajaremos intensamente en construir un proyecto de cambio que ilusione a gijoneses y gijonesas. La ansiedad es cosa de otros.

 

La canción del verano

Pleno de investidura donde resultó elegida la candidata de Álvarez Cascos gracias a la abstención de Podemos
  • Artículo del concejal del PSOE, César González, publicado hoy en La Nueva España

La pasada semana, llegados al ecuador del mandato, se sucedieron distintas valoraciones sobre el trabajo realizado por el gobierno municipal en estos dos años y parece que existe unanimidad: todo va muy “despacito”. Ni siquiera la Alcaldesa se ha esforzado en desmontar esta versión de los hechos y prefiere destacar que vamos “pasito a pasito, suave suavecito”, que es una manera más amable de decir que la maquinaria municipal es más lenta que el caballo del malo. Velocidad aparte, parece que la falta de rumbo tampoco preocupa mucho.

En este ritmo anodino la Sra. Moriyón parece sentirse muy cómoda. Más cómoda en este mandato que en el anterior, ya que no duda en calificar esta etapa como “mucho más satisfactoria” y en señalar que en 2011 “aunque el PP nos apoyó en la investidura, a partir del día siguiente se unió al PSOE y lo boicotearon absolutamente todo”. Bonita forma de distorsionar la realidad.

Se olvida la regidora municipal de la expulsión del PSOE e IU de los consejos de administración de las empresas municipales y de que el PP, con muchos menos concejales, dispuso de más recursos que los grupos de la izquierda. Se olvida de los continuos apoyos presupuestarios de los compañeros de Rajoy y de cómo sacó adelante gracias a ellos ordenanzas municipales tan controvertidas como la de Terrazas o la de Convivencia Ciudadana. También se olvida de que Foro y PP son responsables de la parálisis en la Empresa de Aguas, de sacar un millón de euros de EMULSA para tapar el agujero de la Davis o de la creación de un engendro como Divertia. Hay quien dice que la sintonía llegó a ser tal que algún miembro del anterior grupo municipal popular hizo campaña por Moriyón en 2015…

Si estas alturas, alguien está preocupado por la memoria de la Alcaldesa, que no sufra. Simplemente es una cuestión de amor, celos y recelos. Ya lo decía la canción del verano anterior: “lleva, llévame en tu bicicleta”. Y claro, para que el bueno de Mario lleve plácidamente en su bicicleta a Carmen, nada de hacerse manitas con el PP, y de hacerlas que sea en la intimidad.

Puede estar tranquila Moriyón, que todo va sobre ruedas. Si hubo algo en el pasado, se olvida. Si hay alguien dice que las cosas van “despacito”, hay que tener en cuenta que dos en una bici no pueden ir muy deprisa. Si aun así hay quien no lo entiende, no nos apresuremos, que no hay salida mejor abrir un debate y reflexionar serenamente sobre el asunto.

Ya lo dijo el portavoz de Podemos la pasada semana: nada ha cambiado desde 2015. Y no le falta razón la ciudad sigue igual de parada, sigue gobernada por la derecha y la animadversión de buena parte de sus dirigentes hacia el PSOE sigue siendo la misma. Más descorazonador es pensar que la situación política apenas ha variado desde 2011; Foro dice que sí a quien le apoya y luego hace lo puede o más bien lo que quiere. Así lo hizo con el PP en el anterior mandato y ahora lo hace con la formación de Pablo Iglesias Turrión.

Por tanto, no queda más que esperar al próximo verano para ver si hay algún cambio. No sé por qué me da que dentro de un año la canción de verano tendrá que ver más con el desamor. Lo mismo nos encontramos con una versión remasterizada de algún tema de Pimpinela.

 

La ataraxia cultural en Gijón

  • Artículo publicado por la concejala, Lara Martínez, en La Nueva España

Ataraxia: Estado de ánimo que se caracteriza por la tranquilidad y la total ausencia de deseos o temores.

Nada mejor para definir la forma de gobernar la ciudad de la señora Moriyón y su equipo. El gobierno tranquilo, indiferente, ausente de aspiraciones por mejorar Gijón y la vida de los gijoneses y gijonesas. El gobierno sin temores, cómodo, consciente de navegar unas aguas cuya corriente les lleva a completar un segundo mandato municipal como nunca imaginaron: apuntalados por la oposición de la oposición. Paradojas de la vida. Y de la “nueva” política.

Y en medio de esta inercia desidiosa, la alcaldesa hace como que se remanga y en un gesto al que ya nos tiene acostumbrados y del que obtiene habitualmente fantásticos resultados, hace como que afronta el proyecto de Tabacalera. Y hace como que está inmersa en una permanente búsqueda de consenso a cada paso que hace que da. Y hace como que ese consenso no se alcanzará sin las aportaciones de todos los agentes implicados en el proceso. Y hace como que recoge todas las impresiones recibidas. Y hace como que vive en una disposición permanente al diálogo. Y hace como que cada cambio de opinión responde solamente a las peticiones que recibe. Y hace como que tiene criterio. Y hace como que le importa.

Y mientras “hace como que” se “olvida de”. Se olvida, por ejemplo, de que lo primero que hizo cuando Foro Asturias llegó al gobierno de la ciudad fue excluir de los consejos de administración de las empresas municipales a la oposición. Se olvida de que sus concejales fueron los primeros y los únicos en cobrar dietas en estos consejos. Se olvida de que su concejal de cultura por aquel entonces arrasó con todo lo que le olía a progresista o a proyecto con pasado. Se olvida de que durante 5 años miró para otro lado mientras el edificio de Tabacalera se deterioraba inexorablemente. Se olvida de que mintió cuando utilizó el argumento del coste del proyecto para dejarlo en un cajón. 25 millones de euros, decía. Se olvida de que hace unos meses propuso unos usos para la Escuela de Comercio que se desmontan con lo propuesto esta semana para Tabacalera. Se olvida de que dicha Escuela abrirá en pocos meses y aún no se sabe qué usos albergará y lo que es aún más grave, cuál será su modelo de gestión. Se olvida de que la ciudad tiene más de 4.000 fondos pictóricos esperando destino. Se olvida de que Gijón necesita una política cultural.

Gobernar significa tener criterio, dando cabida, por supuesto, a las aportaciones recibidas, pero siempre con una visión global de la ciudad. La ciudadanía tiene el derecho de proponer pero el gobierno tiene el deber de disponer porque es su responsabilidad conocer todos los recursos de la ciudad y organizarlos coordinadamente.  Todo lo demás es improvisar, perder y hacer perder el tiempo.

Señora Moriyón mientras hace como que gobierna buscando el consenso no se olvide de que no todos nos lo creemos.

 

¿Hay alguien ahí?

  • Artículo del concejal del PSOE, César González, sobre las consecuencias que está teniendo para entidades y asociaciones de Gijón, la mala gestión de FORO

Nadie contesta. Línea cortada. Esa es la sensación que tienen las organizaciones sociales, culturales o deportivas de la ciudad con las que nos reunimos el pasado jueves para abordar la problemática relativa la tramitación de los convenios y subvenciones en el Ayuntamiento de Gijón. Unas organizaciones asfixiadas que están acostumbradas a relacionarse con la Administración y que saben que en esa relación  pueden surgir problemas, pero que no entienden que en la otra parte no haya nadie dispuesto a dar respuesta a esos problemas.

No solo es un una cuestión de inexplicables retrasos y de celo en la fiscalización. Falta interlocución. Lo que debería ser un diálogo fluido entre gobierno municipal y sociedad civil organizada va camino de convertirse en un monólogo con muy poca gracia, donde una parte habla pero no explica, dice pero no escucha.

¿Cómo puede ser que los convenios con las organizaciones de la ciudad se firmen en muchos casos a final de año? ¿Por qué pasan meses y meses hasta que llega el dinero a las entidades? ¿Qué motivo hay para utilizar distintos criterios en la tramitación y justificación de convenios? ¿Cuál es la razón que hace que la justificación de subvenciones se ha convertido en una auténtica carrera de obstáculos? La respuesta del gobierno de Foro unas ves es “no sabe” y otras “no contesta”.

Pero la pregunta más importante es: ¿valora realmente el gobierno de Foro el trabajo del tejido asociativo de la ciudad? No voy a esperar la respuesta, pero los casquistas no deberían olvidar el gran valor que tiene la red de asociaciones, fundaciones y otras entidades que cubren los medios escasos con gran ilusión, que están absolutamente comprometidas en la mejora de ciudad y que llegan allí donde el Ayuntamiento de Gijón no llega.

Tampoco deberían olvidar que detrás de esas organizaciones hay personas, muchas personas. Voluntarios y voluntarias que restan tiempo a amigos y familia para entregárselo a otras personas, colaboradores que prestan su apoyo económico a diversos proyectos y actividades y grandes profesionales que desarrollan un trabajo que rara vez está lo suficientemente remunerado. Gente corriente y moliente para la que su mayor premio es mejorar la ciudad en la que viven.

Inexplicablemente en Gijón esta labor en lugar de ser reconocida acaba siendo perseguida. Suena fuerte pero lamentablemente es así. Una persecución que se resume en el siguiente testimonio: “te preguntan por las facturas, por los justificantes de pago y por papeles y más papeles, pero nunca por las personas que atendemos”.

Seríaa deseable que el gobierno municipal reaccionara ante una situación que se ha convertido en insostenible. Que abandone la desidia, que dé la cara y que dialogue en un contexto de colaboración mutua con el tejido asociativo. De lo contrario, quienes están al frente de las entidades imitarán al genial Gila diciendo: ¿Hablo con el enemigo? Y lo que es peor, después de no encontrar respuesta, finalizarán su monólogo así: Aquí alguien ha matado a alguien…

 

Gijón se merece un trato diferente

  • Artículo publicado por el portavoz del Grupo Municipal Socialista, José María Pérez, en El Comercio, sobre el ninguneo de Gijón en los presupuestos presentados por Rajoy y apoyados por FORO

Esta ciudad tiene derecho a recibir un trato justo, con un nivel de apoyo similar al que reciben otras ciudades de España con problemas similares, y el gobierno promovido por la coalición FORO-PP no se lo está dando.

Ahora los socios electorales aparentan discutir como lo hicieron en el pasado pero en diciembre de 2015 y junio de 2016 se presentaron juntos a las elecciones, sin los desacuerdos que ahora simulan tener emulando a los “Pimpinela”. Sin embargo, ambos grupos son responsables de unos Presupuestos Generales del Estado que continúan la senda de abandono que Mariano Rajoy inició en 2012 tras su llegada a la Presidencia del Gobierno. El recorte de inversiones que plantean para Asturias es de un 31% respecto al año pasado, mientras los problemas siguen sin respuesta y no se vislumbra ningún interés en resolverlos.

Nos cuenta el Ministro-Alcalde de Santander que no puede dedicar dinero a conectar el túnel del Metrotrén o a construir una estación intermodal en Gijón porque no hay acuerdo en Asturias. Sería de agradecer que el señor De la Serna dejara de tomarnos el pelo a los gijoneses y gijonesas, tratando de justificar lo injustificable y utilizando argumentos falsos para no reconocer que no hay un céntimo para Gijón.

Le recuerdo al señor Ministro que sí hay un acuerdo en torno al Plan de Vías. Lo formalizaron FORO y el PP en el Consejo de Administración de Gijón al Norte el 18 de diciembre de 2015, 2 días antes de las elecciones generales. De lo que allí acordaron no han ejecutado absolutamente nada y el calendario que propusieron está hecho añicos. Aquello fue un brindis al sol para disfrazar la propaganda electoral de su coalición y engañar a la ciudadanía de Gijón, cosa que demuestran sus hechos desde entonces.

En cualquier caso, el máximo responsable de Fomento utiliza excusas de mal pagador, tan malas como el teatrillo con el que esta semana nos castigaba la señora Moriyón. La Alcaldesa pretende ahora que olvidemos que ella fue quien ha ido sacando conejos de la chistera para facilitar al PP coartadas que paralizasen o retrasasen las inversiones que más necesita Gijón. Hay que recordarle que había un proyecto cuya ejecución reclamaban las entidades sociales y la gran mayoría de las fuerzas políticas. Ella sin embargo decidió sacarse unos “dibujinos” de la manga para justificar un cambio radical del proyecto aprobado y facilitar así que el gobierno de Rajoy no hiciese nada.

Sin análisis alguno que lo sostuviera, el gobierno municipal brindó al Ministerio de Fomento la excusa perfecta para no gastar un euro y no hacer nada mientras supuestamente se estudiaba la propuesta. Y así estamos hoy: sin proyecto, sin estudios y sin un euro que dedicar a conectar el túnel sin trenes de Cascos, con la red de Cercanías.

No es la crisis, ni son los problemas técnicos, es la falta de voluntad de unos y  otros. De la pareja bien avenida que concurrió unida a los últimos comicios, porque a ambos les salía más rentable, y que ahora aparenta tirarse los trastos en público, mientras en privado urden su próxima entente. Hoy ya sabemos que el precio de sus acuerdos lo pagan los gijoneses y gijonesas en forma de desatención y abandono.

Gijón merece un trato diferente y la pareja de hecho FORO-PP ya ha demostrado sobradamente que no se lo dará.

 

La Semana Negra como ejemplo

  • Artículo del portavoz del Grupo Municipal Socialista, José María Pérez, publicado hoy en El Comercio

En Gijón tenemos un tejido de asociaciones y clubes muy activo que viene sufriendo las consecuencias de una forma de gobernar que les provoca problemas innecesarios, tanto a las entidades como a sus usuarios, a sus trabajadores y a sus proveedores. Lo que hemos visto en los últimos días con la Semana Negra es un buen ejemplo de ello.

Su caso es muy llamativo por la gran repercusión que tiene el evento y por su elevada notoriedad, aunque no es más que otro ejemplo de esa forma de gestionar de los de Álvarez Cascos, en la que se busca eludir responsabilidades y culpar siempre a otros de los errores del gobierno local.

El Ayuntamiento de Gijón ha ido reduciendo considerablemente el apoyo a la Semana Negra desde que Carmen Moriyón es Alcaldesa de la ciudad. Según los datos oficiales, el recorte de las ayudas municipales supuso el 75% de las ayudas públicas perdidas por este evento, representando cerca de 75.000 €, la bajada de la contribución municipal. Dicen que es por la crisis pero la realidad es que es así porque han querido. En este periodo de tiempo han ampliado ciertas ayudas, han creado otras para apoyar a diferentes eventos y además, han puesto en marcha iniciativas propias que consumen más del doble de recursos que los dedicados a este festival. Así que no le llamen crisis: han fijado otras prioridades pero quieren ocultarlo, constituyendo otro buen ejemplo de cómo FORO adultera las palabras para dar gato por liebre, para no reconocer sus verdaderas intenciones. Y esto pasa con la Semana Negra y con otros muchos proyectos que no les resultan “simpáticos”.

El problema con las ayudas públicas, no obstante, es peor si se tiene en cuenta cuando las pagan. También en esto la Semana Negra es ejemplo, puesto que, habiendo presentado documentación para el cobro de la ayuda el 31 de octubre (según manifestó el propio gobierno municipal), sigue sin haber recibido un euro, pese a que los técnicos municipales reconocen que han aportado justificación del pago de facturas por un importe de casi 350.000 €, lo cual equivale a 3,5 veces el importe de la ayuda a percibir. ¿Por qué sucede esto?. Parece ser que en estos 5 meses se les sigue pidiendo documentación adicional no contemplada en el convenio de colaboración firmado por ambas partes. Es otro buen ejemplo de los inconvenientes que sufren muchas asociaciones y clubes de Gijón que ven como se les requiere documentación una y otra vez para poder percibir las ayudas comprometidas, las obtengan por convocatoria pública o por convenio.

Pero lo que sucede con la Semana Negra no es más que un ejemplo, el botón de muestra de un problema que afecta al tejido asociativo de la ciudad y del que se vienen quejando entidades tan dispares como La Cocina Económica, el Albergue Covadonga, Cruz Roja o numerosos clubes deportivos. Esto no es cuestión de dinero: es un problema de falta de voluntad de hacer las cosas bien por parte de quien se supone que dirige Gijón.

Arturo, el concejal número 28

  • Necrológica publicada hoy en La Nueva España, dedicada por José María Pérez a Arturo González, incondicional de las sesiones municipales, que falleció el pasado lunes

Se nos fue Arturo. Se nos fue el concejal número 28. Se nos fue quien durante más de tres décadas asistió, desde la bancada del público, a todas y cada una de las sesiones del Pleno municipal. Nunca faltaba a su cita, una vez al mes, porque a este jubilado de la siderurgia le encantaba la política y seguía con gran atención la actualidad municipal, pese a no militar en ningún partido político.

“Siempre me gustaron los debates, la controversia”, reconocía él mismo en La Nueva España, y vaya que si le gustaban, yo doy fe de ello. Recuerdo como si fuera ayer aquellas sesiones plenarias que Arturo seguía sin perder detalle, atento siempre a la discusión, con un interés que se acrecentaba conforme el tono iba elevándose.

Él escuchaba las intervenciones para entender los argumentos de unos y otros, pero hacía algo más, porque al final de cada Pleno siempre se acercaba para darte su opinión sobre lo que habías dicho, cómo lo habías dicho o para ponerle nota a tu intervención.

Así era Arturo, tan claro como directo. No se casaba con nadie, ni nos reía las gracias a ninguno de los concejales, fuésemos del signo político que fuésemos. Él te transmitía su opinión, siempre sincera y con absoluto respeto, con la educación de quien entiende que hay muchas formas de mirar el mundo, aceptando de antemano que su posición no tenía por qué ser necesariamente la más adecuada.

Arturo era un gran paisano, “de los que se visten por los pies”, me decía su yerno. Era de esas personas que te inspiran confianza por su forma ser y actuar, de las que no se amedrentan ante nada, de las que se comprometen y dan la cara por aquellas causas que estiman justas.

En Gijón le vamos a echar mucho de menos.

Más Europa es mejor futuro

  • Artículo del portavoz del Grupo Municipal Socialista, José María Pérez, publicado en La Nueva España

La vida de las y los españoles ha cambiado en las últimas 3 décadas de una manera asombrosa. Aunque los últimos años han sido muy difíciles para parte importante de nuestra sociedad, el balance de este tiempo de pertenencia a la Unión Europea es altamente positivo y explica en buena medida el desarrollo económico y social que hemos experimentado.

La opinión pública no siempre lo considera de ese modo. Quizá contribuya a ello que siempre se culpe a Europa de todas las decisiones “incómodas” que se adoptan desde los países. Quizá sea que de Europa solo se habla para lo anecdótico, y no siempre positivo. Quizá influya que es más interesante y fácil buscar fuera las responsabilidades de lo que nos pasa dentro por decisiones propias.

Lo cierto, no obstante, es que Europa es la esperanza para que podamos afrontar el futuro, con posibilidades de conseguir que sea mejor que este presente que no nos gusta. Vivimos un cambio de época en la que el centro del poder económico y político está girando hacia Asia y el Pacífico, donde China se ha convertido en la mayor economía del mundo y los siete países emergentes más desarrollados (China, Rusia, Brasil, India, México, Indonesia y Turquía) superan en riqueza al famoso G-7 del que escuchamos hablar en los informativos, y que agrupa a las que venían siendo las economías más ricas. Las previsiones apuntan a que en 2050 solo Estados Unidos seguiría en ese grupo, desapareciendo del mismo los cuatro países europeos que ahora lo integran.

Ante esa realidad, es evidente que somos pequeños en el contexto global y que por separado seremos irrelevantes en la toma de decisiones que afectarán a nuestro porvenir. Las crisis migratorias, el abastecimiento energético, la lucha contra el cambio climático o los problemas de seguridad relacionados con el terrorismo y las guerras, requieren respuestas supranacionales y si no vamos juntos, si no actuamos como Europa y preferimos hacerlo como pequeños estados, nuestra opinión carecerá de fuerza alguna frente a la de los países más ricos y poblados del planeta. Todos juntos suponemos unos 500 millones de personas y una enorme fuerza económica y comercial, pero de nada servirá si vamos por separado (y ejemplos de esto tenemos para aburrir).

Pero Europa es una referencia en valores. Somos la cuna de la democracia y hemos hecho del respeto a los derechos humanos una máxima que nos guía y que ha servido para asentar una paz que puso fin a siglos de enfrentamiento entre los países del continente. Frente a nuestro modelo hay otros con sistemas autocráticos, de partido único y de valores que a menudo chocan con los europeos que ganan peso económico e influencia política a nivel global. ¿Podemos ser ajenos a esa realidad?, ¿tenemos que resignarnos a que los valores predominantes sean ésos frente a los que representamos como sociedad europea?. Creo que ni debemos ni nos lo podemos permitir, si queremos que el futuro de las próximas generaciones sea mejor.

Creo sinceramente que depende de nosotros, de la ciudadanía europea, que seamos capaces de sumar para tomar conciencia de que juntos somos más fuertes, más capaces y de que somos mucho mejores. Asumamos y respetemos nuestras diferencias e integremos a quienes viven con nosotros y nos ayudan a sacar este proyecto colectivo adelante. Multipliquemos las energías para construir una Europa que sea capaz de avanzar con fuerza frente a los populismos de todo signo, que la atacan en busca de ventajas partidarias de corto plazo y vuelo bajo. Olvidemos los eslóganes vacíos que culpabilizan a unos u otros y empecemos a concretar cómo se pueden garantizar derechos europeos que nos unan más allá de las fronteras nacionales.

Si algo falló en la gestión de la crisis económica ha sido la falta de instrumentos ágiles y eficaces para tomar decisiones en la zona Euro. Igualmente, las crisis migratorias de los últimos años se han agravado por la falta de mecanismos continentales para gestionarlas, aunque eso costase conflictos sociales y hasta víctimas mortales. Son dos ejemplos de que menos Europa supone más problemas y que las consecuencias de éstos las pagan la inmensa mayoría de la ciudadanía, y no las élites que desde sus despachos piden salir de la Unión Europea, critican el Euro o aplauden discursos ultranacionalistas como los de Trump o Putin.

60 años después de la firma del Tratado de Roma, más Europa es para mí sinónimo de mejor futuro y la mejor garantía de que las próximas generaciones puedan disfrutar de una vida más próspera que la nuestra.

Impuestos y sociedades prósperas

  • Artículo del portavoz del Grupo Municipal Socialista, José María Pérez, publicada hoy en El Comercio

He leído con cierta sorpresa un artículo de Diego Barceló, consultor de empresas de Madrid, donde trazaba un paralelismo entre el pago de impuestos y los problemas de Asturias, como si fuésemos una especie de mundo aparte.

El Sr. Barceló consideraba que los socialistas abordamos los problemas desde prejuicios ideológicos (como si los demás no tuvieran ideología) y apuntaba que el pago de impuestos es un problema para nuestra sociedad que explicaría su atraso.

Respecto al pago de impuestos y el supuesto “infierno fiscal” hay que decir que en España la recaudación pública es inferior a la de la media de los países de la Unión Europea en porcentaje sobre nuestra economía, y Asturias está ahí como el resto del país. Los datos son claros: la recaudación pública en España supuso en 2015 el 38,6% del PIB pero la media en los países del Euro fue del 46,5%. Es decir, si España recaudara como la media de nuestros socios, dispondríamos de 88.000 millones de euros en las arcas públicas para invertir en I+D, en educación, en sanidad, en programas sociales o en eficiencia energética (que cada cual indique lo que estime prioritario). Esto seguramente explica mejor que otras cosas nuestro atraso en muchas materias.

Si esta comparación la hacemos con los países más avanzados del continente, a los que a menudo decimos que queremos parecernos, la situación es aún más desfavorable a España. En Noruega recaudan el equivalente al 55,2% de su actividad productiva; en Finlandia el 54,2%; en Dinamarca y Francia el 53,5%; en Austria el 50,6% y en Suecia el 50,4% del PIB frente al 38,6% de España. Con esa recaudación la cifra que antes indicaba crecería considerablemente y las opciones para abordar tareas pendientes también.

La argumentación del Sr. Barceló no se compadece con los hechos. Cuando cualquiera plantea algo, lo hace partiendo de sus principios y de la escala de valores correspondiente. Eso también vale en su caso y lo muestra en el contenido de su artículo, le llame prejuicio ideológico o como considere. En mi opinión, es imprescindible el papel del Estado como garante de derechos y también como regulador de las relaciones económicas para evitar los abusos que pueden ejercer quienes tienen una posición dominante y, por tanto, la capacidad de alterar las reglas del libre mercado. Esto lo defendían también reputados liberales como Adam Smith, que consideraba necesario el papel del Estado como garante de ciertos bienes públicos porque “ninguna sociedad puede prosperar y ser feliz si la mayoría de sus miembros son pobres y desdichados”.

Luego no es solo una cuestión ideológica: también los datos avalan que las sociedades con estados fuertes y con recursos adecuados son más justas y más prósperas.

Flexibilidad a conveniencia

  • Artículo de Marina Pineda, portavoz adjunta del Grupo Municipal Socialista en el Ayuntamiento de Gijón

Uno de los pilares más esenciales de la democracia es la seguridad jurídica. Contar con leyes que regulan la convivencia, estableciendo claramente los derechos y obligaciones garantiza que todos jugamos con las mismas cartas. Y contar con normas que regulan los procedimientos de actuación de las administraciones públicas y las instituciones nos asegura que todos contamos en el mismo tablero y con las mismas reglas. En definitiva, transparencia e igualdad ante la ley.

La irrupción en la vida municipal de Podemos, quien se autodenomina portavoz de la nueva política, ha hecho tambalearse este principio con la connivencia de FORO. A los “nuevos” no les gustan las reglas, nos dicen que las instituciones deben ser flexibles y adaptarse a las necesidades de la ciudadanía. Pero no quieren cambiarlas por otras, simplemente prefieren ignorarlas, pisoteándolas una y otra vez según su conveniencia. Lo vemos mes a mes en el circo en que han convertido el Pleno municipal.

Primero se inventaron la posibilidad de cambiar sobre la marcha el contenido de las propuestas que se debaten. Hace poco más de un año asistimos al cambalache de fichas del PGO durante el pleno en el que se aprobó inicialmente. Sin ningún rubor, al ponerse en evidencia alguna de las trampas que contenía el documento, el gobierno municipal modificó el texto minutos antes de la votación, apelando a una interpretación flexible del reglamento del pleno. El resultado ya lo conocemos, nadie está seguro de la validez de lo aprobado.

Desde entonces, es más que frecuente ver discusiones en el pleno sobre qué es lo que se está aprobando. El pasado mes de noviembre la alcaldesa apelaba a la “viveza de los plenos” para aceptar sobre la marcha un cambio en una propuesta sobre el 11×12. Esta misma semana, la marca local de Podemos presentaba una proposición para bonificar el IBI a familias numerosas que carecía de los informes obligatorios e incumpliendo el reglamento sin que sepamos a ciencia cierta que se sometía a votación. Lo mismo sucedió con su famosa propuesta para municipalizar el servicio de ayuda a domicilio, que finalmente se ha convertido en la creación de una comisión de análisis.

Las consecuencias de esa mal llamada flexibilidad en la aplicación de las normas que regulan el funcionamiento del pleno es evidente: a veces es muy difícil saber qué se acuerda y el gobierno queda así liberado para interpretar a su antojo las decisiones adoptadas. La transparencia se ha convertido en opacidad, la seguridad en inseguridad y la certeza en incertidumbre. La Sra. Alcaldesa, que en su anterior mandato destituyó a la secretaria municipal por insistir en aplicar la legalidad obligándola a convocar un pleno para la discusión de la ordenanza de fachadas, ha encontrado una nueva fórmula para imponer su voluntad en contra de las decisiones de la mayoría, la de la confusión deliberada, para satisfacer a sus socios de gobierno.

Y entre tanta informalidad, asistimos atónitos al espectáculo que esta semana nos daba el portavoz de la marca local de Podemos pidiendo una interpretación estricta del reglamento para luego abandonar el pleno. No vale usar la ley del embudo y pedir que lo de uno se mire siempre por la parte ancha y condenar a los demás a la estrecha. Quizá haya que pedir a los Cascos Azules que vengan a instruirnos sobre como pacificar este asunto.