Flexibilidad a conveniencia

  • Artículo de Marina Pineda, portavoz adjunta del Grupo Municipal Socialista en el Ayuntamiento de Gijón

Uno de los pilares más esenciales de la democracia es la seguridad jurídica. Contar con leyes que regulan la convivencia, estableciendo claramente los derechos y obligaciones garantiza que todos jugamos con las mismas cartas. Y contar con normas que regulan los procedimientos de actuación de las administraciones públicas y las instituciones nos asegura que todos contamos en el mismo tablero y con las mismas reglas. En definitiva, transparencia e igualdad ante la ley.

La irrupción en la vida municipal de Podemos, quien se autodenomina portavoz de la nueva política, ha hecho tambalearse este principio con la connivencia de FORO. A los “nuevos” no les gustan las reglas, nos dicen que las instituciones deben ser flexibles y adaptarse a las necesidades de la ciudadanía. Pero no quieren cambiarlas por otras, simplemente prefieren ignorarlas, pisoteándolas una y otra vez según su conveniencia. Lo vemos mes a mes en el circo en que han convertido el Pleno municipal.

Primero se inventaron la posibilidad de cambiar sobre la marcha el contenido de las propuestas que se debaten. Hace poco más de un año asistimos al cambalache de fichas del PGO durante el pleno en el que se aprobó inicialmente. Sin ningún rubor, al ponerse en evidencia alguna de las trampas que contenía el documento, el gobierno municipal modificó el texto minutos antes de la votación, apelando a una interpretación flexible del reglamento del pleno. El resultado ya lo conocemos, nadie está seguro de la validez de lo aprobado.

Desde entonces, es más que frecuente ver discusiones en el pleno sobre qué es lo que se está aprobando. El pasado mes de noviembre la alcaldesa apelaba a la “viveza de los plenos” para aceptar sobre la marcha un cambio en una propuesta sobre el 11×12. Esta misma semana, la marca local de Podemos presentaba una proposición para bonificar el IBI a familias numerosas que carecía de los informes obligatorios e incumpliendo el reglamento sin que sepamos a ciencia cierta que se sometía a votación. Lo mismo sucedió con su famosa propuesta para municipalizar el servicio de ayuda a domicilio, que finalmente se ha convertido en la creación de una comisión de análisis.

Las consecuencias de esa mal llamada flexibilidad en la aplicación de las normas que regulan el funcionamiento del pleno es evidente: a veces es muy difícil saber qué se acuerda y el gobierno queda así liberado para interpretar a su antojo las decisiones adoptadas. La transparencia se ha convertido en opacidad, la seguridad en inseguridad y la certeza en incertidumbre. La Sra. Alcaldesa, que en su anterior mandato destituyó a la secretaria municipal por insistir en aplicar la legalidad obligándola a convocar un pleno para la discusión de la ordenanza de fachadas, ha encontrado una nueva fórmula para imponer su voluntad en contra de las decisiones de la mayoría, la de la confusión deliberada, para satisfacer a sus socios de gobierno.

Y entre tanta informalidad, asistimos atónitos al espectáculo que esta semana nos daba el portavoz de la marca local de Podemos pidiendo una interpretación estricta del reglamento para luego abandonar el pleno. No vale usar la ley del embudo y pedir que lo de uno se mire siempre por la parte ancha y condenar a los demás a la estrecha. Quizá haya que pedir a los Cascos Azules que vengan a instruirnos sobre como pacificar este asunto.

Las cosas no siempre son lo que parecen en el Ayuntamiento de Gijón

  • Artículo de la concejala, Lara Martínez publicado hoy en La Nueva España de Gijón

 No siempre las cosas son lo que parecen. Me atrevería a decir que casi nada es lo que parece en este Ayuntamiento. Veinte meses del segundo mandato de la señora Moriyón y su equipo y aún hay quien les otorga su confianza por su candidez y cercanía en el trato, por sus pretendidas promesas y selectiva disposición al diálogo, por su supuestamente perseguido consenso, por sus gestos y no por sus hechos. Quienes presumen de estar a la izquierda de la izquierda apuntalan a un gobierno a la derecha de la derecha en lo que es un más que evidente acto de fe. Que cosas…

Mientras tanto, la ciudad se desmorona, las estructuras municipales vagan sin rumbo y desde fuera ya sólo nos miran aquellos que en su día lo hacían con admiración para constatar la realidad penosa en la que nos sumimos, nos sumen, cada día que pasa. El último capítulo de la particular tortura “marca Foro” lo estamos viviendo con lo acaecido en el Jardín Botánico Atlántico. Una joya de la ciudad. Un museo natural, detrás de cuyo éxito no solamente estaba el trabajo callado a lo largo de los años de su equipo científico, sino el de otras muchas personas que, cada uno desde el lugar que le correspondió ocupar, contribuyó a la imagen y al reconocimiento que el Jardín tenía a nivel nacional e internacional. Y en esto llegó Foro. Y como la vida es una tómbola, y de eso ellos saben mucho, decidió que qué mejor espacio en la ciudad para llenar de luz y de color. Y de conciertos, y de food trucks, y de eventos, y de cocktails… ¿Que importan los proyectos de investigación? ¿Qué importa el trabajo científico? ¿Qué importa el reconocimiento del Jardín materializado en la consecución, en concurrencia competitiva, de proyectos europeos por importe de más de un millón de euros? En este parque, sobran.

Pero es que, como casi nada es lo que parece, quieren hacer creer que respetan el trabajo y el espacio de la Universidad en el Jardín. Eso sí, como dice la canción, “todos menos tú”. Pero sin música eso tiene dos nombres: veto y sectarismo.

Señores del gobierno, gobiernen. Cumplan con su deber, solucionen los conflictos que surjan. Y no olviden que su obligación es hacerlo de una forma ecuánime. Ustedes no están en el gobierno para impartir justicia y mucho menos para dar gusto a sus vísceras a través de sus decisiones, máxime cuando el resultado de esas decisiones lo sufrimos todos los gijoneses y gijonesas.

El conflicto del Botánico está sobre la mesa hace ya muchos meses. En el mes de mayo pasado se le intentó dar solución a través de una proposición plenaria que no salió adelante por los únicos votos en contra de Xixón Si Puede y de Foro. A quienes pretendíamos contribuir en la medida de nuestras posibilidades a la solución del problema, la coalición “transversal” nos lo impidió. Este mes, una proposición similar en la que pedíamos que se respetara la independencia de la Universidad y se nombrara a un coordinador del equipamiento, sí salió adelante. Es curioso que el argumento de Xixón Si Puede para apoyar lo que hace unos meses no apoyaron se basó en una conclusión extraída tras una disertación quasi filosófica sobre los juicios de valor. Fuimos ilustrados sobre la importancia de la imparcialidad, el respeto y el deber de evitar juzgar sin saber. Bienvenidos y bienvenidas. Más vale tarde que nunca. Pero no deja de sorprenderme esta reflexión de quien llegó a la política local y pretendió encumbrarse a costa de intentar destrozar el nombre de uno de sus adversarios políticos. El tiempo no pone a cada uno en su sitio, porque si así fuera, el Jardín Botánico no estaría en esta situación y la ciudad no estaría sufriendo a este gobierno bipartito.

FORO se ahoga en la Empresa Municipal de Aguas

  • Artículo del concejal socialista, César González, publicado hoy en La Nueva España

Fue Bernuolli quien allá por el siglo XVIII formuló un principio que describe el comportamiento de los fluidos que circulan por un conducto cerrado en función a tres variables: velocidad, presión y altura. Tres magnitudes básicas para dimensionar la amplia red de colectores, tuberías y bombas de nuestra ciudad. Tres parámetros que también nos pueden ser útiles para describir la gestión de FORO al frente del Ayuntamiento de Gijón en general y de la Empresa Municipal de Aguas en particular.

Porque la velocidad no es una de las características del gobierno de Moriyón. Esta misma semana hemos sabido que la restauración del emisario de Peñarrubia, aquella que en septiembre se iba a acometer con urgencia, tendrá que esperar. Ni siquiera se ha contratado la redacción de un proyecto que la propia Alcaldesa anunció entonces que estaría listo en unas semanas.

Pero si hablamos de velocidad, en el caso de la construcción del pozo de tormentas de Hermanos Castro estaríamos ante un fenómeno de velocidad nula. También esta semana se dio el visto bueno, por tercera vez en siete meses, a la contratación del proyecto de este depósito y en consecuencia nos volvemos a situar en el punto de partida, en 2011. Estamos ante un fenómeno de retroceso en el tiempo que hará que esta instalación no esté operativa antes de 2020 y, entre medias, los 10 millones de euros del colector del Piles seguirán enterrados bajo tierra y sin ser utilizados.

Un caso similar al del pozo de tormentas de Hermanos Castro ha sido el de las obras de saneamiento de Fano, Baldornón y Caldones. La redacción de este proyecto fue adjudicada hace casi tres años y recientemente nos hemos enterado que las obras, ya adjudicadas, no pueden iniciarse por deficiencias en dicho proyecto. Otra obra cuantificada en 6,5 millones de euros que vuelve al punto de partida a la espera de la redacción de un nuevo proyecto.

Tampoco la presión vecinal ha servido para impulsar otros proyectos de la Empresa Municipal de Aguas. Hasta año y medio, los que van desde las inundaciones del 13 de junio de 2015 hasta la reciente adjudicación de la redacción del proyecto del pozo de tormentas de L´Arbeyal, han tenido que esperar vecinos y comerciantes de La Calzada para que se diera respuesta a sus problemas. Mientras tanto tuvieron que sufrir la lentitud en la recepción de ayudas (casi un año) para sufragar los daños ocasionados por aquel entonces y sufrir un nuevo episodio de inundaciones el 15 de septiembre de 2016.

Ciertamente las actuaciones referidas son proyectos de gran dimensión y complejidad, pero las pequeñas obras tampoco fluyen mucho mejor en la Empresa Municipal de Aguas. Este es el caso de la limpieza del anillo navegable de Las Mestas, cuya actuación, valorada en unos 100.000 euros, fue demandada por deportistas y vecinos de la zona en el verano de 2015. Tampoco aquí la presión vecinal ha servido para evitar lentitud e inoperancia. Esta semana hemos sabido que el dragado realizado fue incompleto porque a alguien se le olvidó incluir 230 metros del Piles, precisamente la zona donde están ubicados los accesos al río de los piragüistas.

Y si hablamos de altura, el tercer parámetro de Bernoulli, es evidente que el gobierno de FORO no ha estado a la altura en la gestión de las aguas de ciudad. Los cinco proyectos señalados son una muestra de la herencia recibida de la dirección saliente de la Empresa Municipal de Aguas, integrada por personas de la más absoluta confianza del otrora presidente de la misma y actual Vicealcalde, el señor Couto.

Programa, programa, programa

  • Artículo del concejal, César González, publicado el lunes 2 de enero en La Nueva España

Fue Julio Anguita, en su etapa al frente de Izquierda Unida en los años noventa, quien utilizó de forma recurrente esta expresión para situar el programa electoral como eje central sobre el que debía cimentarse cualquier pacto con el PSOE. Sin embargo, lo que había de ser un punto de partida para el acuerdo en aquella época supuso un auténtico cortafuegos para el entendimiento de la izquierda en una carrera hacia lo que se bautizó por aquel entonces como “sorpasso” y que provocó, entre otras cosas, que Asturias estuviera gobernada, o más bien desgobernada, por el Partido Popular entre 1995 y 1999.

Dos décadas después esa estrategia de líneas rojas hacia el PSOE es la empleada por la denominada “izquierda alternativa” de Podemos y por su líder, Pablo Iglesias, tan obsesionado como su admirado Anguita por el “sorpasso”. En Gijón lo sabemos bien, pues la pinza entre podemistas y casquistas hizo que Carmen Moriyón mantuviera la Alcaldía de Gijón como último gran reducto de FAC pese a que las fuerzas de izquierdas sumábamos 15 de los 27 del Pleno municipal. Curiosamente Podemos justificó entonces su posición con unas diferencias programáticas que cualquiera que haya leído los programas electorales de las tres formaciones políticas no se cree.

Esa posición sigue inalterable y en Gijón existe un matrimonio de conveniencia entre Podemos y Foro, cuyo último acto ha sido la aprobación de los Presupuestos municipales de 2017. Como es sabido, este acuerdo se cimentó inicialmente en una gran mentira denominada renta social municipal que realmente es una línea de ayudas finalistas para el pago de gafas, prótesis o reparación de electrodomésticos para familias que ingresen menos de 532 euros. Así lo explicó el portavoz de Foro en el último Pleno y así se lo recordaron los militantes de Podemos a sus concejales: “No es una renta básica, es una ayuda”.

Nadie puede dudar del carácter asistencial de esta medida, ni siquiera sus proponentes, que así lo reconocieron en el Salón de Plenos la pasada semana. Lo contradictorio es que tres meses antes, en el mismo salón, desde Podemos se afeara a los casquistas que “no hacen nada para reformular la Fundación Municipal de Servicios Sociales, salvo poner parches que cronifican las situaciones con medidas asistenciales cada vez más próximas a formas de beneficencia”. Esa visión, por cierto, era compartida en el programa electoral con el que se presentaron a las elecciones municipales de 2015.

También Izquierda Unida se ha sumado a este acuerdo y defendido esta nueva línea de ayudas, pero igualmente parece que su programa electoral es una recuerdo lejano. “Un sistema que se aleje del modelo asistencialista basado en la beneficencia que ha guiado la actuación municipal en los últimos cuatro años” era lo que defendían en mayo de 2015 desde esta formación. La pregunta es obvia: ¿se puede cambiar un modelo asistencialista con medidas de carácter asistencialista?

Pero si seguimos haciendo el repaso a los programas electorales, no podemos olvidarnos de Foro Asturias. El partido de Cascos proponía en su programa electoral “utilizar las Ayudas de Emergencia para ayudar al pago de gastos corrientes (luz, agua, calefacción, adquisición de electrodomésticos…) en todas las unidades convivenciales cuyos ingresos sean inferiores a 652 euros mensuales”. Algo que se asemeja bastante a lo acordado, salvo en la cuantía.

Así programa, programa, lo que se dice programa, es el de Foro el que ha queda bendecido con el último acuerdo presupuestario. No importa. Ya lo dijo el Secretario General de Podemos en Gijón, el Sr. Suárez del Fueyo, en la última asamblea de su partido: “Aquí no se está debatiendo un combate entre la derecha y la izquierda, sino si la hegemonía de esta ciudad va a estar en manos de Podemos o del PSOE”.

Comulgar con ruedas de molino

  • Artículo de Natalia González Peláez publicado en La Nueva España

En  el desarrollo de las políticas social municipal es necesaria la confluencia de una serie de elementos que van desde la planificación urbana y la concepción de los barrios, hasta  la distribución de los recursos o  el acceso de la ciudadanía al conjunto de actividades, servicios y prestaciones.  Todo esto tiene que ver con una idea de ciudad en la que el bienestar de las personas se encuentra en el centro de todas las políticas y con una planificación que debe tener el impulso y liderazgo político necesarios, contando con la participación social y el desarrollo técnico preciso.

Nada de esto sucede en Gijón, donde la improvisación es la tónica general. Una ciudad en la que las políticas sociales se desarrollan a golpe de ocurrencias y que, en muchas ocasiones, se dan a conocer, exclusivamente, a través de los medios de comunicación.

Este es el caso de la denominada “renta social municipal “,  recogida en el proyecto de presupuestos municipales para el año 2017, que hasta sus propios promotores saben que no va a ser tal cosa, que la iniciativa que anunciaron a bombo y platillo como un ingreso adicional para quienes peor lo están pasando y que además sería incompatible con el Salario Social, se ha convertido en ayudas finalistas que casualmente el gobierno de la señora Moriyón, ése que este año dejará 2 millones de euros del presupuesto de Servicios Sociales sin tocar, llevaba en su programa electoral.

Los grupos proponentes siguen empeñados en hacernos comulgar con ruedas de molino, pero por más que se empeñen su propuesta nada tiene que ver con la renta básica de ciudadanía que se está discutiendo a nivel europeo, ni con otras rentas básicas aprobadas en otros municipios.

Entre otras cosas, porque parece que, de repente, se han olvidado que la población gijonesa, tiene derecho al Salario Social Básico que gestiona nuestra comunidad autónoma y que ya constituye una renta mínima a la que pueden acceder todas las asturianas y asturianos que carezcan de recursos económicos por tiempo ilimitado; tampoco parecen recordar que, los y las preceptores de salario social básico, al igual que el resto de la población gijonesa que reúna los requisitos necesarios, pueden acceder también a una serie de ayudas y prestaciones de carácter municipal  que ya existen, como son las becas comedor para sus hijos e hijas,  la ayuda al alquiler, la ayuda para el gasto energético, la ayuda a la pobreza infantil, la exención de pago para el acceso a cursos o actividades deportivas, las ayudas de emergencia o a familias, entre otras.

Tal vez, la intención real de esa supuesta “nueva renta municipal  social”, sea la de sustituir todas estas prestaciones bajo una nueva denominación que además de hacerla parecer novedosas, sea más acorde a su ideario,   les dé una mayor rentabilidad política y oculte que, la mayoría de estas prestaciones  ya existían antes de que sus socios de Foro asumiera la responsabilidad de gobierno, en el año 2011.

Lo hacen aludiendo a que se trata exclusivamente de paliar una situación de pobreza o de falta de recursos económicos y no de vulnerabilidad o exclusión social y en base a ello, renuncian a poner en marcha nuevos programas que faciliten la incorporación laboral de las personas y a  implementar y reforzar los programas de incorporación sociolaboral  ligados a la percepción del Salario Social Básico.

Es inaceptable que mientras año, tras año, la Fundación Municipal de Servicios Sociales  y el ayuntamiento de Gijón son incapaces de ejecutar su presupuesto y el número de personas beneficiarias del Salario Social Básico y de otras prestaciones sigue aumentando, los programas de incorporación sociolaboral ligados al salario social apenas hayan sufrido  variación, ni en los recursos económicos que se destinan a los mismos, ni en el desarrollo de nuevos proyectos que den continuidad a los itinerarios laborales que ya se vienen desarrollando.

No podemos permitir que las personas vulnerables se perpetúen en situaciones de exclusión y mucho menos, que las personas que carecen de empleo, se alejen del mercado laboral, algo que no se resuelve exclusivamente con  una política de rentas mínimas o ayudas económicas para cubrir necesidades básicas, sino que hay que abordar de una forma integral, ligando las políticas sociales a las políticas activas de empleo.

Es cierto que, en estos últimos cinco años, las circunstancias han cambiado notablemente, la crisis económica y las  reformas legislativas, especialmente en el ámbito laboral, han supuesto  un aumento  de la presión asistencial en los Servicios Sociales Municipales, un cambio en el perfil de las personas que acceden a prestaciones sociales y un aumento de las  que, aun contando con un empleo, no llegan a cubrir sus necesidades básicas. El cometido del equipo de gobierno y, por extensión, de aquellos que lo sustentan,  es evaluar y reformular las políticas sociales para afrontar estos nuevos retos. Un proceso que es necesario liderar con dedicación  y trabajo, incorporando a las entidades sociales en el papel que les corresponde y en el que los grupos de la oposición debemos participar con responsabilidad política.

Espíritu navideño

  • Artículo del concejal, César González, publicado en El Comercio

Todo indica que Foro podrá sacar adelante los presupuestos de 2017 con la ayuda de Podemos e IU. La escenificación pública de un acuerdo gestado entre bambalinas en las últimas semanas tuvo lugar en el Pleno municipal de de este mes de diciembre cuando la derecha casquista aceptó de incorporar 4 millones de euros del remanente (dinero sin gastar de otros ejercicios) de la Fundación Municipal de Servicios Sociales para un concepto que nadie sabe definir.

La propuesta inicial de Podemos, y requisito imprescindible para facilitar la aprobación del presupuesto, era una “novedosa” renta municipal que día a día parece convertida en una línea de ayudas que podría servir para la adquisición de ropa, el arreglo de electrodomésticos o la compra de unas gafas. Y claro, esta propuesta ya no resulta tan novedosa aunque se siga denominando “renta municipal”.

Si nos retrotraemos al inicio del mandato y recordamos el debate que se produjo para acordar lo que se denominó como Plan de Choque, la propuesta inicial de Foro era muy similar a la que ahora se plantea ya que, tal y como el Sr. Couto en el último Pleno, buena parte de esas medidas iban en su programa. Sin embargo, por aquel entonces, los grupos de la izquierda acordamos cambiar esa propuesta por medidas más concretas que tenían que ver entre otras cuestiones con la subvención, con asesoramiento incluido, de suministros energéticos, con el aumento del parque de viviendas públicas, con garantizar el acceso a actividades de ocio a cualquier niño/a o con una apuesta más decidida por los planes de empleo. Se evitó entonces que las medidas aprobadas fueran únicamente asistencialistas.

La reflexión sobre las ayudas municipales existentes y sobre las que se pusieron encima de la mesa durante aquellas semanas llevó al PSOE a proponer en el Pleno la elaboración de una Ordenanza reguladora de ayudas sociales, de forma que se estableciera un marco estable con requisitos de acceso, trámites a realizar y tipos de ayudas municipales. Invitábamos entonces a reflexionar con el personal municipal, las profesionales del sector y el tejido asociativo sobre esta cuestión ya que esta es la única vía para garantizar derechos. De lo contrario la puesta en marcha de cada convocatoria de ayudas dependerá del criterio arbitrario del gobierno de turno.

Pese a la aprobación por parte del Pleno, con voto favorable de Foro, nada se sabe de la ordenanza. No interesaba establecer derechos. Del mismo modo que nada se sabe de otras propuestas socialistas en materia social que tienen que ver con la infancia y adolescencia, con las personas sin hogar, con los problemas de convivencia o con el desarrollo de programas de salud. Nada.

Pero lo mismo ocurre con iniciativas de otros grupos. Nada se sabe de un Plan de lucha contra la exclusión residencial, ni de un Plan de rescate ciudadano que se iba a dotar con 2 millones de euros del remanente de Servicios Sociales, ni de un Proyecto dirigido a jóvenes extutelados que también iba a financiarse con cargo al manido remanente, ni de un Plan de actuación comunitaria intercultural, ni de un Servicio de atención municipal de urgencias sociales, muy similar en sus términos, por cierto, al SUMGI propuesto por el PP hace 4 años. Nada se sabe de todas estas propuesta de Podemos. Nada de nada.

Y no se vayan a pensar que desde Podemos e IU no son conscientes de ello. Tanto el Sr. Suárez del Fueyo como el Sr. Martín se lamentaron amargamente de los incumplimientos de la Sra. Moriyón en el Pleno de debate del estado del municipio celebrado en septiembre y ambos pusieron un acento especial en la incapacidad en materia social. “La gestión de los Servicios Sociales y Vivienda es mala, muy mala, nefasta”, clamaba el líder de Podemos, quien añadía que únicamente “se ponen parches que cronifican las situaciones con medidas asistenciales cada vez más próximas a la beneficncia sin haber realmente una intervención tendente a que las personas y familias salgan de esta situación, ni se crea empleo digno ni la protección social es adecuada y suficiente. Hay que reformular los Servicios Sociales”.

Un servidor comparte lo expuesto hace tres meses por el Sr. Suárez del Fueyo y por ello desde el PSOE planteamos una serie de medidas que buscan esa reformulación de la política social en Gijón con medidas de intervención que van a la raíz de los problemas, que han de coordinarse con las políticas de empleo y que deben acompañarse con programas preventivos.

Alguien me tiene que explicar cómo en tres meses se puede pasar de la intervención a lo asistencial, de programas comunitarios a ayudas finalistas, de la desconfianza a la fe ciega. Alguien me tiene que explicar cómo se pasa de exigir una reformulación de los servicios sociales a avalar el programa electoral de Foro en materia social. Hay quien podría pensar que es obra y gracia del espíritu navideño.

El engaño de la renta municipal y otras farsas

Pleno de investidura donde resultó elegida la candidata de Álvarez Cascos gracias a la abstención de Podemos
  • Artículo del concejal José Ramón Garcia publicado hoy en La Nueva España

Ya puede PODEMOS decirlo mil o diez mil veces pero la renta municipal es un auténtico engaño, como engañosa es su trayectoria en el Ayuntamiento Gijón. Es la mentira con la que pretenden obtener la absolución de apoyar, por omisión, unos presupuestos de derechas. Unos presupuestos que no aportan nada a la ciudad y que, una vez más, no se ejecutarán. Eso sí, todo esto lo hacen generando una falsa ilusión entre quienes peor lo están pasando, las personas más vulnerables.

Quieren engañarnos con un señuelo que esconde la verdadera razón de ese apoyo, que no es otra que sostener al gobierno por el que apostaron en junio de 2015. El de la Alcaldesa de Cascos.

No pueden reconocerlo, claro está. No están dispuestos a asumir el coste electoral de esa decisión. De ahí los engaños y señuelos difusos como una imposible renta municipal, convertida en ayudas finalistas, con la que buscan justificar ante su electorado la improductiva presencia que tienen en las instituciones.

Una renta social municipal no es posible y lo saben porque en Asturias ya hay una renta que garantiza por derecho un ingreso mínimo a cualquier persona, se llama Salario Social Básico y el presupuesto regional contempla  32 millones de euros para este concepto, destinados solamente a Gijón. Así todo, PODEMOS no apoya las cuentas regionales y ni siquiera ha querido sentarse a negociar el presupuesto asturiano.

Tampoco quisieron hacerlo en marzo de 2016 cuando, por cierto, tuvieron la oportunidad de instaurar a nivel estatal el Ingreso Mínimo Vital que llevaba el PSOE en su programa, pero no quisieron a un socialista al frente del Gobierno de España y optaron por buscar el “sorpasso” en unas segundas elecciones. Los transversales antepusieron sus ambiciones a las necesidades de la ciudadanía. ¿De verdad alguien se cree que las personas ocupan el primer lugar de sus intereses?

Si la ciudadanía fuese lo importante, no hablarían en Gijón de una renta municipal que no hace otra cosa que generar falsas expectativas y confundir a las personas. Menos mal que el señor Couto en el Pleno de diciembre nos aclaró que la realidad es que de lo que se está hablando es de ayudas finalistas no de una renta y a pesar de que  su destino definitivo se desconoce, cierto es que Foro Asturias incluía estas ayudas en su programa electoral. Pura coherencia.

Si la ciudadanía fuese lo importante, en su oscura negociación con FORO podrían haber incluido la reorganización y redefinición del conjunto de las políticas sociales y de las políticas activas de empleo. Algo que reclamaban al igual que nosotros hasta hace bien poco. Ya que tuvieron la oportunidad de negociar, podían haber sido más ambiciosos.

Si la ciudadanía fuese lo importante, habrían dejado de lado sus intereses electoralistas y el resultado de sus reuniones de ”comandita” sería otro, y no un pequeño e indefinido artificio cuyo objetivo principal es calmar a sus fieles ante el incomprensible apoyo a la derecha incumplidora de Cascos.

Pero bueno, que lo negociado se cumpla, o no, es lo de menos. Tampoco en esto nos deberían engañar, porque si en algo es absolutamente fiable FORO es en su incapacidad para cumplir acuerdos plenarios y en especial lo relativo a política social. Esto lo sabe PODEMOS, pero no le importa si ellos pueden seguir disimulando su acuerdo de fondo, el que sí se cumple, el alcanzado en junio de 2015.

El pacto de gobierno es tácito y aun así evidente. Es vergonzante para quienes lo suscriben, pero puede llegar a entenderse. Al fin y al cabo PODEMOS y FORO tienen varias similitudes. Son fuerzas que han llegado a las instituciones a lomos del populismo y la demagogia, y tienen como enemigo común al PSOE. Les ofende que se destape “el pacto del astillero”, pero a las cosas hay llamarlas por su nombre y el apoyo presupuestario al partido de Cascos no es más que otro acuerdo dentro ese pacto.

¡A gobernar!

Artículo del Portavoz del Grupo Municipal Socialista, José María Pérez, publicado en La Nueva España el Lunes, 19 de diciembre de 2016.

http://www.lne.es/suscriptor/gijon-opinion/2016/12/19/gobernar/2030429.html

Estos días se afanan algunos en justificar su complicidad con el gobierno de Carmen Moriyón. Quienes le permitieron tras las últimas municipales acceder a la Alcaldía de Gijón, hoy quieren convencer a la opinión pública de que los de Cascos son gente seria, cumplidora y de confianza. Tan es así que los dirigentes de Podemos piden a sus bases la colaboración para un presupuesto municipal que no cumple con los mandatos plenarios que ellos mismos impulsaron, contando con el arrope de IU, a quien su acuerdo nacional con los de Iglesias sitúa en una posición seguidista que nada tiene que ver con su trayectoria en esta ciudad.

Son muy libres de apoyar a la derecha local y regalarle la confianza de sus votantes de izquierda, pero no falten a la verdad: ni FORO ha cambiado respecto a su primer mandato municipal, ni ahora gestionan mejor los recursos públicos, ni tampoco cumplen con sus obligaciones en materia social o de empleo. Ahí están los innumerables acuerdos del Pleno municipal que han ignorado deliberadamente en estos meses, entre ellos el que suponía dedicar dinero del remanente de Servicios Sociales (lo no gastado en años anteriores) a un plan de emergencia social. No hacen lo que prometen y todos lo saben, aunque ahora silben para disimular. Y también saben que nada queda de la tan cacareada “renta municipal”, salvo el nombre, porque ya les ha dicho Couto que van a hacer lo que decía el programa electoral de FORO en la materia, así que no vengan en unos meses a lamentarse por un nuevo engaño: si se engañan es porque quieren y les conviene, aunque pretendan que pensemos otra cosa.

El 13 de junio de 2015 la candidata del partido de Francisco Álvarez Cascos fue elegida Alcaldesa de Gijón pese a que en el Pleno éramos mayoría quienes nos habíamos presentado a las elecciones comprometiendo que eso no iba a suceder y que habría un gobierno de cambio ¿Por qué fue así? Porque la marca local de Podemos decidió que no quería un acuerdo con IU y el PSOE y, por tanto, mostraba su preferencia por tener a la derecha al frente de la ciudad. Quisieron apartarse de FORO antes de las elecciones pero luego les regalaron las llaves de Gijón como había hecho el PP cuatro años antes.

Entonces no quisieron gobernar ni apoyar un gobierno diferente con el que podían compartir más elementos. Les venía mal: el “sorpasso” al PSOE era absolutamente prioritario e IU era una fuerza que despreciaban y consideraban subalterna. No querían ni gobierno “a la valenciana” ni ninguna otra fórmula que no les diese a ellos lo que las urnas les habían negado.

Han pasado 18 meses y su acuerdo con el partido de Álvarez Cascos —ahora aliado del PP en elecciones generales y en el gobierno de España— se ha ido poniendo de manifiesto sistemáticamente. Es su decisión premeditada y han optado por dedicarse a pedir que se hagan cosas que el gobierno no hace para luego criticarlo y decir que es malo y no cumple. Eso sí, decirlo en voz baja, sin hacer mucho ruido, porque lo contrario pone en entredicho toda su estrategia.

Pasado este tiempo, este cuento ya no vale. Les toca asumir responsabilidades, afrontar la gestión de lo que piden y les prometen pero que no hacen. Ya no vale quejarse con la boca pequeña de que FORO hace políticas de derechas mientras ellos les van regalando en cada Pleno los votos necesarios para que sigan igual, sin cambiar de rumbo, sin cumplir lo que allí se acuerda.

Lo que están haciendo en Gijón es similar a lo que hicieron en Madrid cuando votaron NO a un candidato socialista a la Presidencia del Gobierno llevándonos a unas segundas elecciones generales que reforzaron a Rajoy. Aquí también están repitiendo el mismo NO a los socialistas en cada ocasión negándose a cualquier acuerdo por la izquierda. Pues asuman su responsabilidad: dejen de ser la sombra de FORO y formalicen un acuerdo real de gobierno. No engañen a la ciudadanía y muestren con claridad sus preferencias.

De este modo, se daría el sano ejercicio de asumir la responsabilidad de sus decisiones, puesto que son el partido que da estabilidad al gobierno de FORO en Gijón, aunque quieran esconderlo pretendiendo solo la autoría de lo que consideran que les viene bien. Ese proceder es propio de lo que ellos mismos han denominado “vieja política”, muy vieja.

Urge corregir el rumbo porque la renuncia a gobernar y a hacer oposición —a las dos cosas— de esa parte de la izquierda que representan produce un riesgo evidente de que la derecha se consolide en el gobierno municipal de Gijón pese a carecer de más proyecto que aguantar otro día más en la Alcaldía. Pero también porque es realmente obsceno ver como la agresividad verbal de Podemos contra el gobierno de Javier Fernández, se convierte en voluntad de diálogo y de acuerdo con el gobierno de Carmen Moriyón.

125 años con Gijón

  • Artículo publicado en El Comercio

Hoy, 4 de diciembre, se cumplen 125 años de la creación de la Agrupación Socialista de Gijón. Apenas habían pasado 2 años desde el I Congreso del PSOE y el socialismo cobraba forma en esta ciudad para mantenerse desde entonces unido a ella y a sus hombres y mujeres. En una España atrasada en lo social y limitada en lo económico, Manuel Sobrino encabezó entonces a un grupo de personas comprometidas con la transformación de aquella sociedad, la mejora de las condiciones de la clase obrera y el fin de las desigualdades que atenazaban a la mayor parte de la ciudadanía.

Mucho han cambiado las cosas desde entonces pero no han desaparecido las causas que provocaron el nacimiento de la organización y persiste la desigualdad que lastra la vida de muchas personas. En 1911 fueron elegidos los dos primeros concejales socialistas de Gijón y ya entonces se reclamaba mejorar el alumbrado y el mantenimiento urbano, programas de apoyo a la enseñanza o combatir la malnutrición en las escuelas ¿le resulta familiar? Pues hasta 1979 la mayoría de aquellas demandas fueron sólo una ensoñación que, gracias al liderazgo y la acción de gobiernos socialistas, se convirtieron en una realidad en el Gijón que vivimos.

Han sido 125 años de compromiso y entrega en defensa de una sociedad más justa, y ello ha sido posible gracias a la valentía de muchas personas que se jugaron su libertad, incluso su vida, defendiendo el ideario socialista. Ángel Martínez Pérez, primer alcalde del PSOE, elegido en 1936, fue una de esas personas pero hubo muchos más antes y después de esa fecha.

El Gijón de 2016 no puede entenderse sin el trabajo y el liderazgo del PSOE, sin su capacidad para integrar opiniones y cohesionar la ciudad, sin su compromiso con la igualdad de oportunidades y sin su mentalidad innovadora. 125 años no son nada si miramos al futuro y vemos todo lo que queda por hacer.

Un compromiso de 125 años

  • Artículo publicado  en La Nueva España

El Socialista publicó el 4 de diciembre de 1891 la creación en Gijón de la primera agrupación socialista de Asturias. Apenas habían pasado 2 años desde que el PSOE celebrase su I Congreso y el socialismo cobraba forma en esta ciudad para mantenerse desde entonces unido a sus hombres y mujeres. En una España atrasada en lo social, adormecida en lo industrial y limitada en lo económico, Manuel Sobrino encabezó a un grupo de personas comprometidas con la transformación de aquella sociedad, la mejora de las condiciones de la clase obrera y el fin de las desigualdades que atenazaban a la mayor parte de la ciudadanía.

Desde aquellos tiempos mucho han cambiado las cosas en nuestro país, aunque aún perduran gran parte de las causas que provocaron el nacimiento de la organización y persiste la desigualdad que lastra la vida de muchos hombres y mujeres. Cuando Isidro Díez de la Torre fue elegido en 1911 primer concejal socialista de Gijón, el PSOE ya reclamaba mejorar el alumbrado y el mantenimiento urbano, la necesidad de abordar programas de apoyo a la enseñanza o la urgencia de combatir la malnutrición en las escuelas, entre otras muchas cosas. Hasta 1979 la mayoría de aquellas demandas fueron sólo una ensoñación que, gracias al liderazgo y la acción de gobiernos socialistas, se convirtieron en una realidad en el Gijón que vivimos. Sin embargo, hoy tenemos que volver a poner sobre la mesa muchas de estas cuestiones porque es preciso atender las necesidades causadas por el empobrecimiento que las políticas de la derecha han traído en los últimos años.

Los orígenes y una gran parte de este tiempo han estado marcados por la falta de libertad y la represión hacia quienes defendían los valores socialistas. Han sido 125 años de compromiso y entrega en los cuales muchas de aquellas personas pagaron con penas de cárcel, incluso con su vida, la defensa de una sociedad más justa. Ángel Martínez Pérez, primer alcalde del PSOE, elegido en 1936, fue uno de quienes sufrieron persecución y exilio por sus ideas en el inicio del Siglo XX, padeciendo después la Guerra Civil y viéndose obligado a refugiarse en Francia para evitar una muerte segura. Él fue uno, pero hubo muchos más antes y después de aquella fecha.El fin de la guerra y la larga noche de la dictadura buscaron silenciar cualquier discrepancia. Muchos socialistas se vieron obligados al exilio perseguidos por el régimen y su violencia, pero otros mantuvieron la llama de la organización viva. Marcelo y su compañera Encarna Vega fueron las figuras más conocidas, aunque también estaban otros como Juan y José Castro, Enrique Carrió, Fidel García, Primitivo Vallina, José Manuel Alonso Paniceres, Tino Antuña, Miguel Luis Ampudia y su compañera Lola, Agustín González, Raimundo Cordero o su hijo Aladino, por citar algunos nombres. Ellos y muchos otros contribuyeron a la continuidad interior y sirvieron de nexo con el exilio, constituyendo la base del renacimiento de la organización tras el fin del franquismo.

La agrupación socialista de aquellos tiempos podía asemejarse, en palabras de Pedro de Silva, a una especie de árbol donde había unas raíces —la militancia de más edad, depositaria de la historia y la tradición— y había unas ramas renovadas —los más jóvenes, con una visión más actual y portadores de savia nueva— que contribuían a que el PSOE fuese algo sólido y consistente. Sin duda esta era una visión compartida por buena parte de la sociedad gijonesa porque ésta apoyó de modo decidido el proyecto socialista durante más de 3 décadas. José Manuel Palacio, Vicente Álvarez Areces y Paz Fernández Felgueroso fueron quienes representaron a la agrupación en el Ayuntamiento y tuvieron la responsabilidad de modernizar Gijón y transformarlo en una ciudad del Siglo XXI, solidaria, cohesionada y comprometida con la igualdad.

Pero la historia no ha terminado. El Gijón de 2016 no puede entenderse sin el trabajo y el liderazgo del PSOE, sin su capacidad para integrar opiniones y cohesionar la ciudad, sin su compromiso con la igualdad de oportunidades y sin su mentalidad innovadora. En términos históricos 125 años no son nada, igual que si miramos adelante y vemos todo lo que queda por hacer. Esta efeméride es solo un paso más en el camino que tiene que sernos útil para aprender de los errores y reflexionar sobre las respuestas que demanda la cambiante realidad en la que vivimos. Hoy, como aquel 4 de diciembre de hace 125 años, las y los socialistas seguimos comprometidos con Gijón y con el cambio que tiene que traernos una sociedad más justa.