Gijón necesita un cambio

Artículo de José María Pérez que hoy publica La Nueva España

Gijón necesita un cambio y cada día conocemos nuevos datos que lo evidencian. El último es el avance de la liquidación del presupuesto municipal de 2015 donde Foro reconoce que ha dejado sin utilizar 50 millones de euros destinados a atender las necesidades de las y los gijoneses. Esa es la diferencia entre el presupuesto final y las obligaciones reconocidas a 31 de diciembre, y representa casi 1 de cada 5 euros del total disponible. ¿Cómo es posible algo así? Pues porque el gobierno municipal de los concejales de Álvarez Cascos no es capaz de cumplir ni su palabra ni las obligaciones que asumen. El PSOE y los demás grupos aprobamos destinar millones de euros a lo que Carmen Moriyón llamó un “plan de choque” en materia social. Ahora los números confirman lo que venimos diciendo: no han hecho nada con ese dinero.

Está visto que resulta muy poco útil que los demás grupos municipales seamos proactivos y aprobemos modificaciones para desarrollar programas de atención a personas desempleadas o a familias con pocos recursos, dedicar más fondos a apoyar la iniciativa emprendedora y el autoempleo o mejorar las condiciones de acceso a la vivienda. Todo esto es inútil cuando quien gobierna demuestra nulo interés por los problemas reales. Es un ejemplo más del suma y sigue de la desidia a la que nos somete Foro desde hace casi cinco años y de su falta de preocupación real por lo que les pasa a nuestros vecinos y vecinas.

Como ejemplo de lo anterior pueden servir unos datos: de los 13 millones de euros aprobados para programas de empleo y apoyo a la contratación han utilizado menos de 7; de los 20,6 millones para Servicios Sociales sólo han utilizado 16,4 ¿Creen que la situación social y económica está para desaprovechar más de 10 millones de euros en programas sociales y de empleo? Para el PSOE esto es un despropósito inaceptable.

Pero hay quien podría pensar que esto sucede porque consideran prioritario dedicar el dinero a otras cosas así que vamos a revisar el capítulo inversor, del que hablan mucho pero en el que hacen poco, muy poco: sus datos muestran que han utilizado 1 de cada 3 euros disponibles, es decir 12,9 millones de euros de un total de 35,8 millones. Si revisamos lo relativo a desarrollo empresarial, han dejado sin utilizar 1,6 millones, lo que supone que un 25% del presupuesto disponible se ha vuelto a quedar en el cajón -algo que se ha convertido en el modus operandi habitual de Foro-. Y si vemos lo relativo a obras en las calles y alumbrado público, la inacción es escandalosa: han utilizado menos del 25% de los 9,3 millones disponibles en el presupuesto ¿Dónde está la buena gestión en estos números?

Lo de Foro no es cuestión de prioridades sino más bien pura indolencia. La falta de iniciativa y proyecto para Gijón se pone de manifiesto mes tras mes, debate tras debate. La terca realidad demuestra que su gobierno se queda sólo en palabrería, en titulares llamativos pero contenidos desvaídos, y en promesas que nunca se hacen realidad ¿Acaso hay algo bueno en dejar de atender a las personas con especiales dificultades? ¿Es positivo que las calles se llenen de baches y las aceras de socavones? ¿Tiene algo de bueno que no apoyemos con más decisión el desarrollo empresarial? ¿Qué ciudad quiere dejar a las siguientes generaciones?

El 25 de mayo de 2015 la ciudadanía eligió democráticamente a quienes la representamos en el Ayuntamiento. La mayoría habíamos manifestado el compromiso para cambiar cosas como las que acabo de describir y algunos incluso habían colocado líneas rojas para distanciarse de Foro. Sin embargo, los de Cascos siguen al frente del Ayuntamiento y las consecuencias se reflejan en datos como los de este presupuesto, la antítesis de algo que pueda considerarse como rescate ciudadano o compromiso social.

Gijón necesita movilizar todos sus recursos para salir del impasse al que Foro la está sometiendo porque esconder los problemas no ayuda a resolverlos. Sin embargo, lejos de vislumbrar un cambio de actitud, la liquidación del presupuesto de 2015 vuelve a demostrar la incapacidad de Foro para gestionar la ciudad, empeorando incluso los resultados obtenidos en la liquidación presupuestaria de 2014.

Carmen Moriyón y sus concejales demuestran con sus hechos que son malos gestores de los recursos de Gijón, cuyos ciudadanos y ciudadanas necesitan más que nunca que en el Ayuntamiento haya hombres y mujeres dispuestos a trabajar a diario para que su vida sea mejor. Para eso nos han elegido. Ignorarlo, no querer debatirlo o tratar de que pase desapercibido sólo sirve para volver a repetirlos mismos errores, y eso es sinónimo de más problemas, de más personas desatendidas, de menos compromiso público, de más frustración ciudadana.

Estos 50 millones de euros no empleados son el reflejo de un continuismo que lastra el futuro de Gijón y también la demostración palpable de que la aparente bondad de las palabras de Carmen Moriyón nada tiene que ver con la cruda realidad.

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