Josechu hace del barrio ciudad

Publicado el 17-5-2015 en La Nueva España

El candidato del PSOE aboga por un Gijón que garantice igualdad de oportunidades a todos sus habitantes a partir de una apuesta política por reactivar los vecindarios

José María Pérez tiene en su mente un Gijón que late, vive y crece barrio a barrio. Cada barrio manteniendo una identidad propia y acogiendo un vecindario orgulloso de su pertenencia a él. Pero todos y cada uno de esos barrios con una oferta de servicios, dotaciones y equipamientos que “garanticen que las oportunidades de las personas sean iguales independientemente del barrio en que viva o haya nacido. Una igualdad de oportunidades que permita al hijo de una limpiadora y un obrero de la construcción tener las mismas aspiraciones que, por ejemplo, una cirujana de Cabueñes”.

La reflexión es del político que ahora transita por el tramo final del camino para alcanzar la Alcaldía de Gijón bajo las siglas del PSOE pero el mensaje y la estrategia provienen de las vivencias de aquel guaje de cuatro años que José y María Olvido se trajeron a finales de los setenta de Luarca al gijonés barrio de El Coto para garantizarle un presente, y sobre todo un futuro, mejor. El chico de barrio quiere ahora ser el Alcalde de todos los barrios de Gijón. En eso anda.

“La visión de mis padres era que sus hijos tuvieran la vida que no tuvieron ellos y las oportunidades que ellos no pudieron tener. Y en el Gijón de aquella época había muchas personas así. Su obsesión eran los estudios… por encima de cualquier otra cosa”, recuerda el primogénito de un pescador de Luarca que se recicló en patrón de un barco dedicado a montajes y al llegar a Gijón dio el salto a la carpintería y la construcción y de aquella cría de un pueblecito de Villayón que salió de casa para aprender a coser y trabajar en casas cuando aún no había cumplido los quince.

Ellos lo consiguieron. Tres hijos -un chico y dos chicas- con estudios y una vida mejor. Pero José María Pérez -el hijo reconvertido en político- teme que ahora, cuatro décadas más tarde, otras familias como la suya no lo puedan conseguir. “En este Gijón de ahora hay familias que quieren que sus hijos e hijas tengan unas oportunidades que la crisis y algunas políticas les están limitando”, sentencia quien se compromete a luchar contra ello.

Que los estudios abrían el camino no fue la única enseñanza que quien acabó siendo concejal y diputado autonómico recibió sin salir de casa. El mensaje para el adolescente que quería unas zapatillas de marca, como las que tenían sus amigos, o ser socio del Grupo Covadonga, como lo eran sus amigos, era que los extras corrían de su cuenta. “Nunca me faltó de nada pero mi ropa y mis cosas me las compraba yo”, recuerda el candidato socialista que llegó a un acuerdo con su padre para ir con él a las obras a poner suelo de madera. El pacto eran 2.000 pesetas por día de trabajo. Así que colocar parqué fue la primera ocupación de quien luego compartió estudios universitarios con su trabajo en una pizzeria, primero de repartidor y luego de de encargado, y acabó de socio con un amigo en una empresa que desarrollaba productos turísticos.

Ese itinerario laboral de Pérez dio un giro en 1999 al llegar al gobierno del Ayuntamiento de Gijón, donde ejerció como edil de Promoción Económica e Innovación y presidente del Centro Municipal de Empresas y la Sociedad Mixta de Turismo. La etapa municipal se cerró en abril de 2012 al incorporarse como diputado a la Junta General del Principado de Asturias. Ahora hace el camino de vuelta pero es él quien lidera la candidatura.

De aquellos años de adolescencia, al ahora candidato socialista le quedó claro que “las cosas no eran gratis, había que currárselas” pero también “que todo podía ir a mejor a poco que alguien te echara una mano”. Como cuando el profesor de su hermana enseñó a la familia como gestionar aquel lío de las becas para poder tener acceso a los libros. Aquel profesor, Manuel Muruais, acabó siendo edil de Educación en un gobierno socialista.

Y de sus años de concejal en Gijón, a Pérez le queda el orgullo de haber participado en la puesta en marcha de proyectos que han dejado su sello en la ciudad aunque puedan pasar inadvertidos. “¿Quién no tiene en la cartera una tarjeta ciudadana?”, pregunta y se pregunta Pérez, un apasionado de la incorporación de las nuevas tecnologías al día a día de cada ciudadano.

Lo que no encontró el candidato Pérez en su familia fue tradición de militancia política. Pero la política le tiró desde el primer momento. “La primera conversación sobre política que recuerdo fue de mi padre y mi abuelo materno. Yo les oía mientras paseaban por delante de la antigua cárcel del Coto. Sólo hablaban de que esto tenía que cambiar, de qué había que espabilar… Luego, yo tendría unos nueve años, llegó la noche electoral (por las elecciones de 1982 que ganó Felipe González) y mi madre no fue capaz de mandarme a la cama hasta que acabó el recuento”, rememora quien ya mientras estaba en el colegio llamó a la Casa del Pueblo de Gijón para saber qué tenía que hacer para afiliarse.

Consiguió la información pero no el valor para ir hasta allí. Ese valor se lo daría poco después una compañera de la Universidad Laboral que ya estaba en las Juventudes Socialistas. Ella le llevó al lugar que cambió la vida del chico de El Coto. Incluido su nombre. “Chema no puede ser que ya hay otro y os vamos a confundir. Tienes cara de vasco. Tú serás Josechu”, le dijo quien le hizo la ficha. Y hasta ahora.

Hasta que el chiquillo José María del barrio de El Coto o el Chema entre los colegas del colegio Begoña y el instituto de la Laboral dio paso a este Josechu candidato a Alcalde que defiende en su programa revitalizar la vida de los barrios más allá de la rehabilitación de fachadas o la mejora de las calles, que también. Porque dar vida a los barrios supone además, en opinión del candidato, generar actividades que den trabajo a sus vecinos y vecinas y alternativas educativas, culturales y de ocio a sus hijos e hijas. Hacer del barrio un espacio de oportunidades.