Política decente

Imagen obtenida en la web del Centro de Participación Democrática

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La actualidad nos sobresalta con demasiada frecuencia con noticias de comportamientos indecentes. Esas actitudes son reprobables en cualquier ámbito pero más aún si afectan a personas elegidas para representar a la sociedad y dirigir a una comunidad.

La política exige responsabilidad y altura de miras. No creo que se pueda hablar de política desde el sectarismo y el prejuicio hacia quienes discrepan de las ideas de uno pero mucho menos que se pueda identificar la política con la desvergüenza y el saqueo de lo público que algunos parecen haber practicado.

La Real Academia define decencia con varias acepciones. Quizá las más apropiadas para lo que comento son recato, honestidad, modestia, dignidad en los actos y en las palabras, conforme al estado o calidad de las personas. Por eso hablo de decencia como un requisito imprescindible para hablar de política: porque hablar de política decente es hablar de un comportamiento honesto y la ausencia del mismo hace que no se pueda hablar ni de política ni de decencia.