Polos opuestos

Artículo de opinión del concejal César González publicado en El Comercio el domingo 24 de julio de 2016.

El pasado 25 de abril se cumplieron 30 años de la aprobación de la Ley General de Sanidad. Una ley que sentó las bases para la construcción de un sistema de salud de cobertura universal, público, de calidad y acceso gratuito.

Fue la decisión política de un gobierno socialista con un ministro de Sanidad histórico, Ernest Lluch, quien plasmó el mandato constitucional de protección a la salud como un elemento básico en el bienestar individual y de justicia social. por cierto, la mano derecha del añorado político catalán en ese proceso fue un médico gijonés nacido en El Natahoyo, el doctor Pedro Sabando.

No se trata de “vivir de rentas pretéritas”, tal y como señalaba días atrás Estefanía Puente, concejala de Podemos, quien venía a decir que esta ley y otros logros del estado del bienestar son únicamente fruto de la lucha colectiva; algo por otra parte, muy común en esta “nueva izquierda” que no acaba de asimilar que el PSOE es ese partido que ha convertido, desde las instituciones, en derechos básicos e irrenunciables la educación, la sanidad, las pensiones y los servicios sociales.

Pero hablemos del presente con los datos en la mano. el gobierno asturiano se caracteriza por estar a la cabeza en nuestro país del gasto sanitario con unos 1.500 euros por habitante al año. Dicha inversión lleva detrás una importante apuesta por lo público ya que, de los 1.500 millones de euros destinados a sanidad en nuestra región, solo el 0,2% es derivado a recursos privados puros, cuando la media española está en el 18%. Una importante apuesta por una sanidad pública y de calidad a la vez que se hace frente a los brutales recortes del gobierno de Rajoy.

Lo curioso del asunto es que en Asturias el partido de la tijera encuentra en Podemos un socio con el que comparte posiciones y argumentos en materia sanitaria. Así queda patente día tras día en la Junta General del Principado, y así se pudo ver en el último Pleno municipal en Gijón cuando PP y Podemos coincidieron a la hora de votar una proposición sobre las listas de espera. Es curiosa la atracción entre polos tan aparentemente opuestos, pero no nueva. Ya hace 30 años el bueno de Ernest Lluch fue cuestionado por la derecha más retrógrada y por la que se autodeterminaba “verdadera izquierda”. Hoy nadie cuestiona la Ley General de Sanidad.